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sábado, 26 de marzo de 2016

La ciudad se desnuda,
como se desnudan esas muchachas
apoyadas en el poste de un termómetro indeciso.

Las lineas de los autobuses,
magrean su cuerpo,
igual que los coches particulares
pero con menos empeño.

Yo vivo en tí,
yaces desnuda abrigándote con los brazos,
y te pinto del color del tema de Spandau Ballet
que el aleatorio me ofrezca.

La pintura de un solo hombre no te cubrirá.
pero no volverás a estar desnuda.





domingo, 13 de marzo de 2016

Todos los vecinos que miran de reojo al besarte en mi portal,
pasan de largo,
sin ni siquiera murmullar un saludo,
Es solo envidia por besar a un ángel, supongo.

Los buzones acaban manchados de tu témpera,
mientras nos consumimos,
y jadeantes nos juramos el futuro.

Los labios mordidos nos delatan,
y aunque estemos cerca del interruptor,
no prendemos la luz.

Tu alumbras todo el habitáculo,
que las pequeñas bombillas naranjas de emergencia no pueden.

Pienso que voy a encontrar restos de carmin rosa
alojados en mi alma.

Llamo al ascensor con el codo,
y deseo que nunca baje.

Escucho el mecanismo
e intento robarte besos con más ansia si cabe,
apoyo mi mano en la puerta que da al garaje,
y acomodo tu espalda sobre el tabique rosado.

Cuando la puerta de la cabina se abre,
nos deslumbra,
como dos gatos pardos escondidos en las tonalidades vespertinas.

Te miro y sigues con los ojos cerrados.

Te hablo,
y solo me responden tus manos,
me sujetas y no me esfuerzo en escaparme.

Se cierra el ascensor de nuevo.

Cuarenta minutos llevamos así y nos quedan otros veinte.

sábado, 12 de marzo de 2016

Somos remolinos,
somos oro y barro, simultáneos,
somos aquel arpegio de si, que no termina.

Somos algo parecido al viento,
algo parecido al tacto.

Somos la brisa que corre entre los edificios,
somos un cine abandonado,
somos el whisky de melocotón que nos está y estamos consumiendo.

En realidad no sé lo que somos,
quizás solo seamos,
ser, sin florituras apológicas,
ni girnaldas literarias.

Solo ser a tu lado.

sábado, 5 de marzo de 2016

Comeme el jardín de flores,
solo con los ojos,

Acaríciame el pecho,
solo con el tenue soplo de tu aliento.

Los gatos escondidos,
se mueven al ritmo de tus cosquillas.

Y tus flores, casi inmarcesibles parecen.

Tu pecho es una obra de deidad
por todos los poros que lo recubren.

Pleonasmos de placeres,
consignados en tus labios,

Tu alma cayó de bruces sobre mi alma,
juntos descubrimos el significado de fusión.

Tu amor, puede ser un arma
con una hoja en el mango,
puede extasiarme y matarme pero con la sutilidad de un beso.