Y entre tanta oscuridad
como son mis ojos de carbón.
Apareció una noche
una luz de inmaculado brillo.
Una claridad con los ojos enormes
un destello de cristal.
Y allí estaba yo,
fulminado por el obús de su mirada.
Más tarde, amor púrpura se cierne,
y sus sonrisas me daban el aliento,
que sus acechos me quitaban.
Duerme pequeña mia,
que en la noche,
cuando tu cálido esplendor
descansa, amor,
yo protejo tus tinieblas.
Tus palabras son dulce lírica,
tus manos me acarician el espíritu,
tus brazos abarcan mi alma.
Y pongo mi corazón en la mesa,
pudiendo perderlo
por tan solo estar contigo.
Porque tú, eres tan pequeña,
como cuando me miras,
y tan madura como cuando me piensas.
Tú, eres única por eso te quiero.
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