La ciudad se desnuda,
como se desnudan esas muchachas
apoyadas en el poste de un termómetro indeciso.
Las lineas de los autobuses,
magrean su cuerpo,
igual que los coches particulares
pero con menos empeño.
Yo vivo en tí,
yaces desnuda abrigándote con los brazos,
y te pinto del color del tema de Spandau Ballet
que el aleatorio me ofrezca.
La pintura de un solo hombre no te cubrirá.
pero no volverás a estar desnuda.
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