Somos remolinos,
somos oro y barro, simultáneos,
somos aquel arpegio de si, que no termina.
Somos algo parecido al viento,
algo parecido al tacto.
Somos la brisa que corre entre los edificios,
somos un cine abandonado,
somos el whisky de melocotón que nos está y estamos consumiendo.
En realidad no sé lo que somos,
quizás solo seamos,
ser, sin florituras apológicas,
ni girnaldas literarias.
Solo ser a tu lado.
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