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domingo, 31 de enero de 2016

Oir la noche inmensa,
es un ave de tu silencio.

Las noches pasan en vano,
sin la brisa que exhala,
la abertura de tus labios al tocarme.

El tránsito de un moribundo,
que solo expulsa versos de acuarela.

Nos hemos destruido,
ambos, cuerpos de barro,
que deshacemos,
con agua e ira.

Nos hemos herido,
y ya ni consolarme puedo.

¿Dónde están las piezas
de mi vida, dónde?

Esas letras doradas,
se han oxidado
ahora nombran algo ilegible,
algo que un día no dudamos en pronunciar.

Algo que sentíamos.

Nos alimentamos de palabras,
que un día olvidamos.

Solo la noche nos toca,
las tinieblas nos guardan,
Solo la noche,
eterna amante, nos tapa,
nos refugia de aquello que recordamos,
y el día se olvida.

Hasta que el cielo sea agua clara,
hasta que el alba venga a desnudarnos,
te tendré en mi aposento.

Hasta que te marches con tu arpa.

Robé tu halo y lo escondí entre las sábanas,
y quebré tu lanza,

Degustar como bates las alas,
me absuelve del pecado de quererte,

Amanecí, de manera sumisa,
porque el tiempo no perdona,
a este loco magullado.

.

sábado, 30 de enero de 2016

Ponen mi nombre

En una pantalla enorme,

eso significa que termina.

Mi vida llega a su cénit,

en cuanto esta sucesión

de nombres transcurre

sin piedad alguna.

Las palabras apagadas

y la sala encendida,

comienza a vaciarse,

para ni siquiera,

escuchar mi requiem.

El último espectador

me da santa sepultura.

Tirado en una butaca

aguardo otra sesión

para ver en que termina,

pero termina.

Así acaba, sin escena extra,

sin descansos,

sin un solo minuto en calma,

ni un solo párrafo

húmedo,

Todos quemados,

evaporados por el tiempo.

¿Por qué solo soy tu aliado

cuando aparecen

los créditos finales?

viernes, 29 de enero de 2016

Si el mundo
Entre cuatro paredes estuviese,
encerrado me hallaria,
cabizbajo por no poder volar,
por no poder rozar los labios de tu cielo.

No salí nunca de tus fronteras,
nunca salté tus vallas.

Nunca camine en tu deriva,
jamás me perdería,
pues conozco tu atlántico,
como las orillas de mi Huelva.

Nunca pisé tus playas de piel blanca,
nunca en el olvido caería,
si se tratase de tu pecho,
nunca.
.
Dudo mi regreso.

Lo que mas me hiere es herirte,
eso tenlo claro,
que la mayor manera de suicidarme,
sería secarte, tierra mía,
la manera más sencilla de fulminarme,
sería tu sufrimiento.

Soy un osado,
y ni mi mano te regalo,
para que vaya a fundirme al purgatorio,
como me merezco.

Y que tu vivas tu vida,
sin tenerme encerrado.

jueves, 28 de enero de 2016

Tal momento como este.

Cuando la noche se cierne,
Sobre los edificios más altos.

Esta parte de la ciudad, se expone.

Se desnuda y se une,
se anexa a este sujeto.

Ya no vivía solo,
sus aceras de tejido.
y su asfalto al ocaso.

Lo recuerdo con nostalgia,
mis rodillas son la clave,
son llagas de memoria.

Al admitir que nunca te tuve.
quise vivir contigo,
y no palpo tu voluntad de retenerme,
quizás eso querías.

Tus calzadas son libres,
pero son puro frenesí y fuego.

Solo dejé mi huella a base de tinta,
Por tus exuberantes muros,
pero se borran con el tiempo,
como los recuerdos de mis pasos,
por tu grisácea superficie.

viernes, 22 de enero de 2016

El hombre célibe,
casto y virginal al verso.

Oprime las lineas
que nunca hizo,
y como un heraldo antagonista.

Desprecia y envidia
la hermosa y noble
humildad del poema.

El infeliz que arremete
las lineas de sus semejantes,
vive en otro,
tortuoso e iracundo.

Graznan los pájaros
bajo los trapos raídos,
desgarrados por el ego.

Callan los labios,
apretados, tenebregosos,
pero impotentes e ignorantes.

Un alma arropada,
por la niebla vespertina
del celo sumiso,
de la absoluta inseguridad.

sábado, 16 de enero de 2016

He negado tu compás,
bailando al ritmo,
de un piano destartalado
cuyas notas viajan desde el fondo de la sala.

Te he visto con tus mejores galas,
rasgadas por las zarpas del orgullo,
y me he mirado a mí.

He saboreado las lujurias del pensamiento,
y la pasión, no ayuda en absoluto.

Me he sentido vacio,
y aunque tan futil me halle.

No podré seguir bailando esta melodía,
es una verdad empírica,
los giros se acaban,
las carcajadas se agotan,
las jarras llenas se deshidratan.

Entre tanta felicidad que me rodea,
te recuerdo, inamovible.

Es oscuro el paso del tiempo,
solo dos velos de lino,
nos separan del enigma más placebo.

Que es, no esperar una despedida,
no dudar de tu regreso.

Pero te negué,
y comparto contigo
la opinión de imponerme,
el castigo que merezco.

Que cumpla mi condena,
en el presidio de tu olvido.

,

domingo, 10 de enero de 2016

Las corrientes de mi mar
no murmullan tu silencio,
ni tu olvido callan,
ni tus penas ahogan.

En lo etéreo esta lo efímero.

Encajada tu llama
en mi duodeno,
que sin pausa, transcurre,
como Caronte con su barca,
por el rio del inframundo,
directo al limbo.

Fugaz te escribo,
menos instantáneo que tu huida,
más pausado que tu tintineo constante.

Moradora del pueblo,
que a tus villanos abandonas
y cubres tus pieles de azahar,
oro y talco.
Para caminar calmada,
por el firmamento celeste.

Buscando quien te halle,
para que tus labios
de flor de sauco y enebro.
hagan del alma, carne.

Para huir por impulso,
y que otro te encuentre.

jueves, 7 de enero de 2016

Un fuego literalmente alado,
Me ata con su soga de metal,
Hierro fatuo y cristal de punta.

Este ser me lleva a rebufo
Y casi rozo con el pecho,
Sus plumas ígneas
Y su piel de humano.

Con las fuerzas que no gasto
en preguntarme donde estoy,
me aferro a la cadena,
que desgarra mis dedos
y quiebra mis huesos.

Es la absoluta epifanía,
de los textos que construyo.

Fuego sublime,
yo desnudo,
intentando no quemarme
y sin poder evitarlo.