Ponen mi nombre
En una pantalla enorme,
eso significa que termina.
Mi vida llega a su cénit,
en cuanto esta sucesión
de nombres transcurre
sin piedad alguna.
Las palabras apagadas
y la sala encendida,
comienza a vaciarse,
para ni siquiera,
escuchar mi requiem.
El último espectador
me da santa sepultura.
Tirado en una butaca
aguardo otra sesión
para ver en que termina,
pero termina.
Así acaba, sin escena extra,
sin descansos,
sin un solo minuto en calma,
ni un solo párrafo
húmedo,
Todos quemados,
evaporados por el tiempo.
¿Por qué solo soy tu aliado
cuando aparecen
los créditos finales?
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